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 En el marco del aniversario XIII del MAT: Inauguración de dos exposiciones  

El Museo de Arte del Tolima celebra su aniversario XIII y cierra el año 2016 con la inauguración de las exposiciones “Arcadio” y Salón de Diseño Síntesis Gráfica, con un homenaje a Dicken Castro (1922-2016). Apoyan Gobernación del Tolima y la Dirección de Cultura Departamental.

  

"ARCADIO" 

Arcadio González Triana nace en Armero, Tolima en 1934, a la edad de 11 años obtuvo su primer trabajo relacionado con la plástica, pintando los afiches de la cartelera del teatro local mientras realizaba sus estudios secundarios. Tiempo después viaja a Bogotá y su experiencia le permite desempeñarse como diseñador de vallas para empresas cerveceras y automotrices en la agencia de Consuelo Montejo. 

Un sábado, según recuerda el Maestro, cruza la puerta de Escuela De Bellas Artes De La Universidad Nacional, entra por simple curiosidad y es así que en 1952 comienza sus estudios académicos. Allí conoce a Miguel Díaz Vargas, Jorge Elías Triana e Ignacio Gómez Jaramillo, este último le encomienda la restauración de los frescos del Capitolio Nacional. 

Se gradúa de Maestro de Dibujo, especializado en pintura en el año 1957 y ejerce como profesor de dibujo de la escuela hasta 1960, cuando gana una beca y viaja a Europa en donde estudia técnicas de grabado y pintura en España y vitralismo en Francia e Italia.  

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En 1963 regresa a Colombia y es nombrado profesor de planta en Escuela De Bellas Artes, cargo que ejerce durante nueve años al cabo de los cuales decide dedicarse de lleno a su producción artística, en pintura y escultura, campo en el que incursiona después de muchos años como pintor, ya que González considera que: “Un verdadero pintor tiene que saber hacer escultura para hacer completa su profesión”. 

En el año de 1985, ocurrió la tragedia de Armero y se radica en la isla de San Andrés donde vivió durante veinte años. En 1992 donó una escultura monumental en honor a su amigo Simón González, primer gobernador elegido por voto popular en la isla, “La barracuda de ojos verdes y lágrimas azules” obra de la que se valió un periodista para narrar la siguiente anécdota: 

“Los bogotanos fueron sorprendidos esta semana cuando vieron una especie de “ballena” navegar por la avenida 26 rumbo al aeropuerto militar de Catam, donde fue instalada en un avión Hércules que la trasladó a San Andrés. En realidad, lo que los curiosos vieron fue una escultura de 30 toneladas y 500 millones de pesos, que es lo que pesa y vale, “La barracuda de ojos verdes y lágrimas azules”, obra del maestro Arcadio González que será erigida como monumento en la capital del Archipiélago”. 

“En la vida no hay nada mejor que lo romántico, la música, los hijos, el ambiente de donde uno vive, esa es mi temática. El arte es como Dios, está en todas partes pero no se ve, y por eso en el arte entre más se pinta menos se sabe, porque es un oficio en el que no se repite formato, ni colores, todo es diferente”, Termina González Triana. 

En lo corrido de su vida artística el maestro Arcadio González ha realizado exposiciones en España, Francia, Estados Unidos, Italia, Cuba, Venezuela, Chile, República Dominicana, México, entre otros; y en algunas ciudades como Medellín, Bogotá, Cali, Cartagena e Ibagué, entre otras. 

 

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Obra/ pintura 

Su obra basada en el romanticismo y la escuela figurativa, de tendencia académica, brindó un nuevo volumen al cuerpo, a la mujer, y a la naturaleza: Su pintura se divide en series de mujeres, bodegones, desnudos y payasos, Series que expresan la sucesión infantil que vivió: “De niños que elevan cometa, que juegan trompo, cuerda, escalera. Juegos tiernos, sutiles, cálidos, románticos (…)”, comenta González Triana. 

Estudió el fresco utilizado por muchos pintores antioqueños de la época e influenciado por su conocimiento de la publicidad inventó la técnica del aerógrafo: 

“Pocas personas conocían el instrumento. Si usted no hacía lo que sentía y quería lograr había que empezar otro cuadro, eso no tiene remedio o cambio, es una técnica rápida. Usted tiene que tener preconcebido lo que va a hacer”. 

A pesar de algunas críticas que decían que esta técnica era una fábrica de hacer cuadros, Arcadio siguió su camino con la idea de trabajar obras grandes en espacios gigantes. 

“Estoy pintando con brocha de aire hace aproximadamente cuarenta años. Desde cuando copiaba los afiches en Armero. Cuando ingresé a la escuela de bellas artes perfeccioné la técnica y me llena de orgullo saber que muchos artistas conocidos la aprendieron conmigo. La técnica de brocha de aire requiere mucha precisión porque no permite enmendaduras. El blanco lo proporciona la tela y pide un estudio previo de la técnica de la acuarela, y haber realizado pintura al fresco”. 

Vendió su primer cuadro a un arquitecto en seiscientos pesos, la obra no tenía título y fue elaborada en medio día con cuatro colores, en la inauguración de una exposición en la Galería de Arte Automático donde se reunían artistas como: Omar Rayo, Leo Matiz y Marco Ospina; este último pintor lo influenció para explorar nuevas corrientes no figurativas. 

Obra / Escultura 

Aunque descubrió la escultura en la escuela de bellas artes, solo ingresó al campo cuando cumplió 35 años de vida creativa porque consideró que: “Un verdadero pintor tiene que saber hacer escultura para hacer completa su profesión”; ya que además del plano de la pintura quería practicar el volumen, el movimiento, el espacio; nuevos materiales. 

“He realizado formas escultóricas mentalmente. Ha sido un trabajo inferior, en el pensamiento. Pero hasta ahora las desarrollé, porque sentí la necesidad de esculpir. Tengo integrado a mi arte el volumen y la experiencia de la escultura, gracias a los buenos profesores que tuve en la academia”, recuerda el maestro González Triana. 

Le interesó la escultura por su efecto monumental y considera que muy pocos pintores hacen escultura porque cambian sus conceptos de volumen, espacio y movimiento.  (Investigación: Juan Andrés Romero Prada)

 

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La exposición

“Arcadio” del maestro Arcadio González (1934) es una invitación a explorar la obra reciente de  este artista Tolimense, que muestra un especial interés en los aspectos formales de la pintura y la escultura; se pueden apreciar bodegones, figura humana desnuda, así como ataviada con ropaje de iconografía religiosa, y finalmente series que expresan la sucesión infantil que vivió, de niños que elevan cometa, que juegan trompo, cuerda, escalera. Juegos tiernos, sutiles, cálidos, románticos, como lo comenta el maestro. 

El maestro Arcadio González ha realizado exposiciones en España, Francia, Estados Unidos, Italia, Cuba, Venezuela, Chile, República Dominicana, México, entre otros;  y en algunas ciudades como Medellín, Bogotá, Cali, Cartagena; en la actualidad el artista Arcadio González vive en el municipio de Lérida.

 

 

Salón de Diseño Síntesis Gráfica: Homenaje a Dicken Castro 

 

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Otra de las exposiciones con que cerraremos la programación de exposiciones del año 2016 es Síntesis Gráfica, con un homenaje a quien es considerado el padre del Diseño Gráfico en Colombia Dicken Castro, fallecido el pasado 21 de noviembre.

El universo gráfico de Dicken Castro /Fragmentos - Revista proyecto diseño #7, 1997 

Hijo de una mujer con alma de arquitecto, creció con anhelo de serlo. El diseño gráfico fue una afición, durante esa carrera, de la que se enamoró mientras se especializaba en Holanda; cuando regresó de allí, abrió la primera oficina de diseño gráfico en Colombia. Tuvo en Machu Pichu una de las experiencias más intensas de su vida, en la que siempre ha diseñado con dedicación y confianza absoluta en su trabajo. Sin restar importancia a su trabajo arquitectónico, PD rinde con esta crónica un homenaje a la faceta gráfica de este Maestro. 

"Desde niño estuve enamorado de la belleza. Soy hijo menor de una familia numerosa y muy pequeño me interesé por la literatura y toda clase de arte. En un principio, no tanto por la pintura o la escultura porque en ese entonces la formación sobre tales temas era muy difícil de conseguir. Mi papá era médico y literato; tenía una excelente biblioteca, pero, que yo recuerde, sólo dos libros ilustrados. Eran tomos muy bellos, uno de platos y vasijas griegas y el otro una revista que se llamaba "Conferances" donde se publicaban artículos de actualidad en París. Pero aparte de eso no había nada más y por ello no conté con el privilegio de ver mucha pintura, escultura o construcción al principio de mi niñez". 

Dos intelectuales antioqueños y un pequeño novato 

"Sin embargo más adelante las cosas cambiaron. Mi mamá era una persona con una educación que no llegaba sino hasta tercero de primaria, pero las mujeres de Antioquia se educan solas. Además, con la ayuda de mi papá, ella llegó a tener una enorme capacidad crítica hacia el tratamiento del espacio. Tenía alma de arquitecto. Construía y arreglaba casas (¡incluso un día construyó una clínica en el segundo piso de nuestra casa!) 

Aparte de esta introducción 'inconsciente' en la arquitectura, existieron dos personas que me mostraron más de frente su panorama. En mi casa se reunían con frecuencia intelectuales y gente importante para la región antioqueña. Uno de ellos era el arquitecto Félix Mejía. El recibía revistas y publicaciones de arquitectura que me dejaba ver. Le sorprendía que un niño de siete años se interesara tanto por todo eso. El otro fue Ignacio Gómez Jaramillo, quien viajó a Europa y desde allí me mandaba libros e información. Así descubrí que quería ser arquitecto y fui creciendo con ese anhelo." 

"Estudié en la Universidad Nacional, después hice un pos-tgrado en la Universidad de Oregón (EEUU) y más tarde me especialicé en Rotterdam (Holanda) en Planeamiento Urbano. El diseño gráfico vino luego, fué una afición alterna que nació mientras estudiaba arquitectura. Mi entrenamiento, basado en la observación y la lectura sobre temas de diseño gráfico en países como Suiza, Alemania y Holanda, me enamoró de esa disciplina aún más. 

Es así como, cuando llegué de Europa a principios de la década de los sesenta, decidí abrir la primera oficina de diseño gráfico en Colombia." 

Un nadador en Machu Pichu 

"Yo no salí del país por la situación adversa; desde antes de terminar la carrera estaba interesado en irme pues tenía, y he tenido siempre, muchas ganas de aprender y ver cosas de culturas diferentes (es que viajar es otro de mis grandes hobbies). Además, para un arquitecto graduado resultaba más fácil posicionarse si tenía conexiones en el extranjero. Éramos muy pocos y trabajábamos maravillosamente." 

"Y tengo una anécdota sobre mis travesías: durante los primeros años de mi carrera fui nadador, es más recorrí América nadando y participé en muchos campeonatos. En el primero de esos viajes al exterior fui al Perú y de pronto me encontré en Machu Pichu. Me dije: -si esto es lo que siento aquí ¿cómo será en el resto del mundo? - Eso despertó como nunca mi espíritu viajero, a tal punto que no volví a experimentar lo que sentí en ese rincón de los Andes. Ni siquiera el Partenón o el Japón despertaron de nuevo esa mágica sensación. Jamás." 

La primera oficina de diseño gráfico en Colombia 

"Al llegar de Europa el diseño gráfico era para mí paralelo a la arquitectura. Lo hacía casi como hobbie. Pero entonces algunas empresas empezaron a interesarse por símbolos y logotipos que las identificaran o por su identidad corporativa. Otras necesitaban diagramar revistas, libros, periódicos y señalización. Las posibilidades en el campo eran enormes y decidí montar mi oficina, así tuve la suerte de ser pionero en todos esos campos. Poco después apareció David Consuegra quien venía de graduarse en Yale; no había más diseñadores gráficos en el país como tales, él era el único." 

"En esa época yo no me podía llamar diseñador gráfico (porque no tenía título) pero crecí con esa profesión en Colombia. La estuve enseñando durante 25 años en la Universidad Nacional siempre como diseñador gráfico, no como arquitecto." 

La cesta para el Papa y dos famosas monedas 

"Entre mis diseños existen muchos con los que gozo, como las dos monedas que he hecho; me emociona verlas pasar de mano en mano entre la gente. Sin embargo, dentro de la obra gráfica considero el símbolo del Congreso Eucarístico mi más significativa realización. Cuando me encargaron hacerlo no sabía nada de simbología cristiana y estuve pensando durante meses; hablé con sacerdotes e historiadores, con gente experta en el tema. Pero no encontré nada que me convenciera, hasta el día en que invitamos a almorzar a nuestra casa a un sacerdote que ha tenido mucha influencia en nuestra familia. ¡Durante la conversación hablamos sobre cómo los primitivos cristianos “llamaban a comunión” con una cesta de pescado y, de repente, yo le dije!  ahí está! La idea me surgió y la dibujé de inmediato. Fue muy emocionante. Asó nació el símbolo del Congreso Eucarístico Mundial, que era muy importante porque el Papa- Pablo VI- venía por primera vez a América y no había salido nunca del Vaticano. Para mí fue algo absolutamente trascendental." 

Las grandes tendencias gráficas afectan los trabajos 

"Han existido y existirán siempre. El diseño gráfico desgraciadamente o afortunadamente está sujeto a la influencia de muchas cosas, en especial la moda y el arte. Entre los 60s y 70s, por ejemplo, era un diseño donde la geometría dominaba las expresiones, el mismo surrealismo. Otras influencias vienen del comercio, de los intereses de la gente e incluso de la respuesta del diseñador gráfico ante tales expectativas según su propia experiencia." 

"La forma en que me entero o como me influencian las tendencias es inconsciente. 

Diseñando con la dedicación de un monje 

"Fuera del hecho de ser pionero, creo que la gente confía en mí. He practicado la arquitectura y el diseño gráfico (y más de este último) con la vehemencia y la dedicación de un monje. Puede sonar pretencioso, pero nunca me ha interesado cuanto me van a pagar sino qué puedo hacer (¡y si puedo hacerlo “muy bueno!  Me complace haber hecho escuela, trasmitiendo a todas las personas que han trabajado en mi estudio algo de lo que sé. Ellos me llaman "maestro" y me agrada, sobre todo porque muchos de ellos han hecho buenas cosas." 

Realización e insatisfacción 

"Hay momentos en que me siento totalmente realizado, en que digo que llegué a una solución. Sin embargo (y me pasa tanto en diseño gráfico como en arquitectura) veo una hoja blanca y es lo más asustador que puedo tener en frente: me hace preguntarme: "y bien, ¿dónde está lo que se supone que sé?" Por lo general soy una persona segura, pero en esos instantes me invade una desconfianza total." 

Lo que los diseñadores actuales no tienen 

"Les falta una gran instrucción en humanidades, un bagaje de imágenes que les permita absorber la cultura. Por eso me encanta viajar: para enriquecerme con todo lo que encuentro en cualquier parte a la que voy. Ellos tienen que aprender a observar. Parece que al salir del bachillerato la televisión les ha arrebatado el arte de la observación; han olvidado ver 'la pantalla gigante del mundo entero'. Se limitan a una... pantallita. No quiero decir que la televisión sea mala, pero los enfrenta influencias exóticas, extranjeras, que no tienen nada que ver con ellos, cuando aún no se han dejado afectar de lo propio." 

La escuela colombiana de diseño gráfico 

"Pienso que hay buenas escuelas. Pocas, pero muy buenas. Por desgracia el campo se está tornando facilista, en especial con respecto al diseño por computador. Gracias a él personas que ayer eran negadas para hacer diseño, por carecer de habilidad manual, de pronto se les 'aparece la virgen' y pueden hacer cosas perfectas y terminadas. pero no por eso buenas." 

"Y -qué tristeza! - la gente empieza pensar que diseño gráfico es eso: hacer cosas bien terminadas; coger tipografía por aquí, millones de colores por allá y listo. Facilísimo. Eso se ha proyectado a las escuelas de diseño gráfico. Hacer una escuela de diseño gráfico es bueno, pero difícil. El computador es una herramienta maravillosa, más no deja de ser una herramienta. El genio y esplendor 'deben' venir del diseñador." 

"También me preocupa este asunto de la universalización; lograr un diseño con identidad nacional enfrentados como estamos a la 'aldea global' va a ser muy duro. Empero, pienso que sólo buscando nuestras raíces seremos capaces de mostrar algo sobresaliente en el gran océano de la comunicación actual. Todo porque el mundo entero tiene que buscar referentes cotidianos para vencer la universalidad y esa 'sosera' que ella produce. Por supuesto está el otro peligro, el de caer en un folclorismo cursi." 

Lo que más disfruta al diseñar... 

"Cuando aparece en la pantalla, la palabra 'eureka' " 

 

 

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 26 Salón Tolimense de Fotografía

"Imágenes, formas y luz que trascienden a través del tiempo" 

El lenguaje de la fotografía es universal traspasando todas las fronteras desde el siglo 19 y generando un diálogo y cambios radicales en la información y concepción de las imágenes. A comienzos de la década de los 90 se consolida el salón de fotografía como el primero y único de su género en el departamento en la zona centro del país,  institucionalizado en el Museo de Arte del Tolima desde el año 2004 ha realizado variadas exposiciones individuales y colectivas de fotógrafos  tolimenses, colombianos y extranjeros con muestras  que permiten al espectador introducirse en el mundo de las imágenes a través de las diferentes temáticas y técnicas  que cada artista transmite al que las observa.

En la versión número 26 del Salón Tolimense de fotografía tenemos como invitados a dos importantes maestros de la fotografía en Colombia, Francois Dolmech y Ramón Giovanni. 

María Margareth Bonilla Morales 

Fundadora Salón tolimense de fotografía. 

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François Dolmetsch nació en Haslemere, Surrey, Inglaterra en 1940 y pertenece a una célebre familia musical.Es hijo de Carl Dolmetsch y nieto de Arnold Dolmetsch, pioneros del movimiento para revivir la música del renacimiento y del barroco y tocado con instrumentosauténticos. Su interéspor la fotografíaempezó en el colegiodondetuvo la oportunidad de aprendercomorevelar y ampliarsuspropiasfotografías. Estudio historia en King's College de la Universidad de Cambridge donde se gradúo, llegando en 1962 a Colombia después de casarse con unacaleña Ángela Cuevas. Vive en Cali hacecasicincuentaaños.  

En el año de 1963 instala su estudio fotográfico y realiza fotografías publicitarias, momento en que las agencias de publicidad constituían una novedad en Colombia, la sociedad estaba introduciéndose en la centelleante década de los  sesenta, por este tiempo la lucha de los fotógrafos era ser reconocidos como artistas, más allá del ámbito de lo fotográfico. La fotografía se volvía publicidad, matriz del arte pop. 

Desde 1964 ha presentado exposiciones en Londres, Edinburgh, Copenhagen, Nueva York, Denver, Minneapolis, Bogota, Cali y Medellín y publicó un libro, “On the OtherSide of the Moon”. Después de casi una década como director artístico de La Orquesta Sinfónica del Valle en Colombia y presentaciones como solista con orquestas en Colombia, Cuba, e Italia, compromisos que dejaban poco tiempo para las artes visuales, editó un nuevo libro de imágenes hechas entre 1959 y 2002, para acompañar una exposición retrospectiva. Esta exposición se presentó por primeravez en el Museo La Tertulia en Cali en Mayo 2003 y ha estado posteriormente en Italia, Francia, México, los Estados Unidos y en la mayoría de los museos de arte moderno de Colombia.

Francois fué el primer fotógrafo en hacer desnudos afro en nuestro país, causando conmoción en la sociedad de los 60´s de la mano de Marta Traba. Los cuerpos desnudos, donde el brillo de la piel, el realce de los poros, la belleza anatómica y el manejo de los tonos del blanco y negro en todas sus intensidades le darán un sello inconfundible a su trabajo. Como viajero curioso, observador e incansable, recorrió varias regiones del territorio nacional registrando en blanco y negro (1972 -1974) y luego en color (2008 –2010) lo que para nosotros resulta obvio pero para su mirada es caldo de cultivo: la textura social. Imágenes de pueblos, de sus gentes y sus fachadas como testimonio antropológico de lo que somos. 

Como el vive en las montañas cerca de Cali, fundó un Jardín Botánico a mil seiscientos cincuenta metros de altura que ha sido la inspiración para muchas de sus obras, se concentra en su estudio, en los seres botánicos de su jardín, las plantas con sus diseños caprichosos, perfectos y carnales, o en los caracoles, como señales de lo infinito y objetos encontrados o adquiridos, para hacer puestas en escena y la creación de imágenes, valiéndose en la actualidad de los recursos digitales.

Su larga trayectoria lo ha llevado a exponer en muestras individuales y colectivas en diferentes lugares del mundo desde 1964 a la fecha, como en el  IV National Art Festival (Cali),  Museum of Modern Art (Bogota),  Traverse Theatre Gallery Edinburgh, (Scotland),  Photographers Gallery, (London),  Galería de Bellas Artes (Cali), Museum of Modern Art La Tertulia, (Cali), Modernage Gallery New York. (USA), Museo de Arte Moderno Quinta de San Pedro Alejadrino, Santa Marta, (Colombia), Museo de Arte del Tolima, (Ibagué), Galería Studio Cerillo, San Cristóbal de las Casas, Chiapas, (México),  Museo Emilio Greco, Sabaudia (Italy), Le Carre des Jalles, StMedard, Bordeaux, (France), Museum of Contemporary Art MAC, Bogotá, (Colombia), Museo de Arte Contemporáneo Guadalajara, (México); e individuales   Fundación Matiz  (México D.F),  The History of Photography in Colombia, Museum of Modern Art, Bogota Colombia,  PhotoNY, New York U.S.A

Paralelo a la fotografía sigue vinculado a la música participando en conciertos en diferentes partes del mundo en especial Europa y Sur América. 

armero

 Armero, la Pompeya Colombiana

FracoisDolmetsch 

24 de Agosto año 79 después de Cristo - 13 de Noviembre 1985 9.09 p.m.

 Un santuario rosado con muñecas, mementos, cintas, flores, velas y miles de mensajes es el homenaje que le rinden los creyentes a Omaira Sánchez la niña que no quería morir. Dice la gente que aún sin ser santa hace milagros. Seguramente su sufrimiento y las horas que pasó atrapada, su esperanza, “mamá estos señores me van a salvar”; su carita con el pelo crespo, vive aún en la memoria de los que siguieron su calvario. Así como ella murieron innecesariamente al menos 23.000 personas arrastradas por un caudal de barro que corrió enfurecido por las calles de Chinchiná y Armero ese 13 de Noviembre de 1985. Hacia un año que el volcán Nevado del Ruiz ardía. Vulcanólogos y científicos tanto nacionales como extranjeros conocían las circunstancias de peligro, pero todo se acumuló en esos días de mala suerte. La tragedia de la Corte, en que los tanques del gobierno entraron al recinto de los jueces impidió que los científicos californianos, únicos poseedores de los modernos equipos que deberían detectar la actividad del volcán llegaran. La actitud de aquí no pasa nada, las palabras del sacerdote de inspiración divina desde el pulpito sagrado pudieron más que las advertencias de los bomberos para evacuar la ciudad. En esos días subían esquiadores y alpinistas maravillados por la majestuosidad de la montaña nevada, envuelta en una manta de niebla que nunca la ha abandonado. Pensaban que la furia de la tierra nunca se iba a desatar y los que alcanzaron a escuchar los rugidos del volcán, no midieron las consecuencias del deshielo y de la avalancha de barro que enterró a una ciudad entera. Hoy vemos aterrados las huellas del desastre. Grandes surcos de piedras cruzan la montaña por donde bajó el rio de la muerte. En algunos sitios la naturaleza se ha apoderado del Campo Santo. Cauchos, caracolíes y chiminangos se convirtieron en árboles majestuosos, y unas cuantas vacas pastan despreocupadas en lo que fueron las calles de Armero. En la escuela medio enterrada solo sobrevive un tablero agrietado. Los restos de la Iglesia Del Carmen, los almacenes con avisos alusivos como si el tiempo no hubiera transcurrido. Ironía de ironías, la zona roja así como el cementerio quedaron casi intactos. Con el correr de los años las tumbas se fueron deteriorando, se perdieron los féretros y las telas que cubrían los cadáveres, para dejar a la inclemencia del tiempo nada más que huesos y calaveras. Solo los santeros mantienen vivas algunas tumbas donde en las noches estrelladas dicen los conocedores que se comunican con los espíritus errantes que nunca quisieron abandonar a Armero.  

 (Ángela Cuevas de Dolmetsch).

 

 “Exteriores + Gente + Inmóviles” 

 

RamonGiovanni

Ramón Giovanni (Bogotá, 1953) su infancia transcurre en Cuba y México. En Bogotá adelantó estudios de arquitectura en la Universidad Piloto. La curiosidad por la fotografía nace paralelamente con los estudios de arquitectura.Incursiona en la fotografía editorial y publicitaria, al tiempo va desarrollando fotografía de autor. La cual se ha intensificado en los últimos años a través de viajes por Colombia y el mundo. 

Reconocido como uno de los grandes fotógrafos publicitarios del país y quien para esta oportunidad con su exposición “Exteriores + Gente + Inmóviles”reúne 25 fotografías de autor, de medio y gran formato en las que el paisaje, los retratos de personajes anónimos y desprevenidos  y sus  complejas construcciones mentales que crean  composiciones simbólicas, son un atisbo de su extenso universo visual nutrido por sus viajes por el mundo y su  mirada sensible, audaz y persistente. 

Sus primeros trabajos son encargos de tipo editorial para la oficina de turismo de Colombia que se utilizan en varias publicaciones promocionales. A mediados de los años ochenta  tiene las primeras experiencias de fotografía comercial de la mano de Fernando Sánchez Collins, en su agencia de publicidad. Pese  al éxito y a las exigencias del medio publicitario, nunca ha dejado de construir con tenacidad y constancia un universo y un lenguaje personal de imágenes y formas. Ha realizado exposiciones individuales y colectivas en diversos espacios, también ha sido seleccionado en la publicación de diversas antologías de fotografía colombiana contemporánea. Representó a Colombia  en la Bienal de Venecia en el año de 1981. Algunas de sus obras hacen parte de la colección permanente del Museo de Arte Moderno de Bogotá. 

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Las consideraciones, inquietudes y el placer estético que respaldan la fotografía de Ramón Giovanni son de variada ascendencia. Sus imágenes despiertan intriga y obligan a mirarlas detenidamente por sus valores formales y por su temática que si bien en ocasiones es perceptible a primera vista, en otras sólo se va clarificando a medida que el observador reflexiona acerca de sus posibles contenidos.  

Aunque sus fotografías no documentan eventos ni registran sucesos extraordinarios si transmiten claramente una singular apreciación del mundo y un particular sentido de la vida, en especial a lo relacionado con el acontecer corriente y rutinario que adquiere en sus imágenes una dimensión fuera de lo común  para convertirse en una especie de documento vital y sensible de situaciones cotidianas, y simultáneamente en un registro de la vida del fotógrafo, de sus experiencias visuales, de sus convicciones y preferencias.  

Giovanni presta cuidadosa atención a los detalles, es proclive a las fragmentaciones,  disfruta de los ritmos que ofrecen los sujetos y prefiere una perspectiva frontal, a la altura de la vista, aunque también busque unos cuantos enfoques no muy pronunciados en picada o contrapicada. Sus encuadres son perceptivos y precisos, meditados y creativos y le otorgan una definida personalidad a sus imágenes.   

Ramón Giovanni es un esteta hasta la médula, un fotógrafo cuya primera motivación es la comunicación de valores que despiertan o agudizan sensaciones y emociones por vía de la intuición y percepción del observador.  

En buen número de sus fotografías es claro que su experiencia como fotógrafo publicitario agudizó su juicio no sólo en cuanto a la planificación y construcción de la imagen sino, sobre todo, en cuanto a cargarla con una finalidad, con una intencionalidad, pero que nada tiene que ver con el interés comercial.   

Su fotografía revela mucho más que pericia técnica, todas sus imágenes ponen de relieve un experto empleo de la luz, y todas constituyen testimonios  de vida. Es especialmente notoria su  capacidad de previsualización de las escenas, es claro que Giovanni presiente o intuye, a partir de algunas circunstancias como la posición del sol, los colores del entorno o la gente alrededor, que se avecina una situación que ameritará registrarse, lo cual le permite prepararse para la toma, escoger el ángulo, la distancia, y estar listo para ese momento en que un rayo de luz, una coincidencia cromática, una eventualidad formal o un reflejo inesperado magnificarán un fragmento de vida para ofrecer un nuevo punto de vista sobre el sujeto o sobre el mundo.  

Ramón Giovanni ha realizado exposiciones individuales y colectivas desde el año 1981, como en la Galería Fotográfica Colseguros, Galería Gartner Torres, Centro Colombo Americano y en el Museo de Arte Moderno en Bogotá; y colectivas como Museo La Tertulia (Cali), XXVII Salón Regional de Artes Visuales (Bogotá), Bienal de Arte de Venecia (Italia. Seleccionado por Colcultura para representar a Colombia), “La Nueva fotografía colombiana”. Jornadas fotográficas (Mérida, Venezuela), “XXXIII Salón Nacional de Artistas”. Sección de artes plásticas (Bogotá) y “Ojo al Museo”, Museo de Arte Contemporáneo (Bogotá), entre otros.  

También ha recibido distinciones en el Salón Fotográfico de Avianca, mención de honor; III Salón Regional de Artes Visuales (Tunja), XXX Salón de Artistas Nacionales (Bogotá), y Cóndor por fotografía de comerciales, UCEP (Cartagena), entre otros. Dentro de sus publicaciones se encuentran  Fotografía contemporánea,(Bogotá); Art Director Index to Photographers, (Géneva); Photo Technique,(London); El Tiempo, sección tendencias; Revista AXXIS, N0.95,(Bogotá) y la Fotografía en Colombia en la década del 70,(Bogotá).